CO-CONSTRUYAMOS UNA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN

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CO-CONSTRUYAMOS UNA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN



Hoy más que nunca necesitamos resolver las principales brechas, desigualdades
y dolores que existen en nuestra sociedad.
Para esto, el mundo empresarial tiene la gran oportunidad de involucrarse,
re definiendo los parámetros con los que se mide el éxito, para considerar como
parte inherente de éste, el impacto social y medioambiental.


NO HAY RENTABILIDAD SIN PLANETA


El desarrollo de una economía basada en el bien común, es una necesidad
urgente para asegurar la rentabilidad de los mercados en el largo plazo. Y es que
ninguna empresa, organización, comunidad ni persona podría ser exitosa si no
tenemos planeta. No hay rentabilidad posible si no existen los recursos naturales
ni las personas para la construcción de valor.


EL CIUDADANO EN LA CO-CONSTRUCCIÓN DE LA ECONOMÍA
SOSTENIBLE


Cuando los cambios que necesitamos en el mundo empresarial no van a la
velocidad requerida, debemos recordar que cada uno de nosotros como
ciudadanos tiene un rol fundamental dentro del mercado a través de nuestra
elección de compra. Es así, como podemos decidir premiar a aquellas empresas
que a nuestro parecer son “buenas” y castigar por el contrario, a aquellas cuyo
actuar nos parece a lo menos cuestionable. Al preferir y comprar productos de
empresas que generan impacto positivo en la sociedad, co-construimos una nueva
tendencia en el comportamiento de consumo, obligando a que las empresas con
menores preferencias se vean en la necesidad de incursionar en la economía del
bien común si quieren asegurar una participación de mercado.


UNA LUZ DE ESPERANZA


Frente a la crudeza con que nuestro planeta y sociedad nos están mostrando las
consecuencias de nuestros actos, nos da luces de la crisis en que nos
encontramos y cómo resulta urgente que el mercado, usando de la mejor forma su tremendo potencial, sea parte de la solución. No obstante, necesitamos que esa solución se construya a una velocidad mayor de la que hoy se viene forjando.
Veo sin embargo una luz de esperanza, donde cientos de empresas con propósito
ya han decidido ser actores fundamentales para resolver las principales
problemáticas sociales y medioambientales. Se hacen llamar “Empresas B”, con B de “Buenos para el mundo”.

#buenosparaelmundo

 

 

Simoné Oliva 

Gerente General LATE!


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